Mala salud democrática (II): abuso del procedimiento legislativo

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La segunda gran manifestación de la mala salud democrática en la legislatura que se está terminando es el abuso del procedimiento legislativo que ha cumplido el papel de eliminar debate público sobre las normas que se han aprobado y ha contribuido a rebajar la seguridad jurídica del ciudadano.

¿Cuáles son estas manifestaciones?

  1. En primer lugar, el abuso de las Disposiciones adicionales para cambiar cualquier ley, especialmente con el abuso de las disposiciones adicionalesviolentando las directrices que ha aprobado el Gobierno de España y publicado el BOE. El título de la ley no basta para saber cuál es su objeto. Las Disposiciones adicionales pueden cambiar cualquier norma, tenga o no relación con la disposición principal. Ejemplos: la alteración del régimen militar contemplado en el Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia .
  2. Abuso de las normas para regular ámbitos no incluidos en su enunciado. El ejemplo más claro de esto fue cuando se utilizó la Ley Orgánica 4/2014, de 11 de julio, complementaria de la Ley de racionalización del sector público y otras medidas de reforma administrativa por la que se modifica la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial. para incluir el régimen de aforamiento del exRey. Eso es el objeto de una ley que lleve ese nombre, no una inclusión vergonzante en una disposición adicional. Es aún menos comprensible cuando se aprobó la Ley de abdicación, que es el sitio donde tendría que haberse puesto esto.
  3. Abuso de los procedimientos legislativos de urgencia. Tomo las palabras del Senador GUILLOT MIRAVET (Entesa pel progres de Catalunya), que describe perfectamente el problema: “…  Como les decía antes, en primer lugar, intervengo para quejarme de este proceso legislativo. Es un disparate que aprobemos en dos meses 36 proyectos de ley; solo en tres días, entre hoy, mañana y pasado mañana, vamos a aprobar y dictaminar 15 proyectos de ley. Es una manera de trabajar muy poco rigurosa, digamos que es un atropello legislativo. Una vez más, hay un abuso de los procedimientos de urgencia”
  4. La aprobación por la vía de urgencia en lectura única de disposiciones que afectan a instituciones básicas del Estado, como la propuesta de modificación de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, la cual además violenta la propia naturaleza del Tribunal Constitucional.
  5. La aprobación por procedimientos rápidos, sin el debate que requería, ni información pública, ni participación de expertos ni  de disposiciones que afectan a disposiciones especialmente relevantes  que afectan a derechos fundamentales como la Ley de Enjuiciamiento Criminal  o a las dos normas que derogarán a mediados de mes la Ley 30/1992, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento administrativo común. De hecho, el número de Proyectos de ley presentados en la última parte de la legislatura es anormalmente alto, teniendo en cuenta además que hay voluntad de aprobarlos por procedimientos rápidos.
  6. El uso de las leyes para dictar actos administrativos. La función que cumple este abuso es claro: impedir el recurso jurisdiccional sobre el acto administrativo que se ha aprobado y crear un régimen totalmente especial para ese acto administrativo, que sería contrario a derecho si se aplicaran las normas generales. Ejemplo, el Real Decreto Ley del caso Castor, al que me referí en otra ocasión.
  7. El abuso temporal en la aprobación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Empezamos la legislatura con un retraso considerable e inaceptable, para no incluir los recortes antes de las elecciones autonómicas andaluzas. Terminamos con una anticipación inadmisible para impedir que la mayoría salida de las elecciones del próximo mes de diciembre puedan llevar a la práctica su programa de gobierno.
  8. Abuso de las correcciones de errores, sobre todo en normas en los que ha sido preponderante la voluntad del Gobierno. Por ejemplo, el Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones fue seguido de la publicación en el BOE de una lista de 73 fes de errores, muchas de ellas sobre asuntos de calado y de fondo y no por mera corrección de defectos.
  9. El abuso del Decreto ley. A él me dedicaré específicamente en otro post.

A lo anterior se sigue un problema general: el rechazo de enmiendas de otros grupos parrlamentarios. Cuesta trabajo creer, antológicamente, que los restantes grupos de la cámara hayan sido incapaces de enmendar aspectos de técnica legislativa que eran problemáticos en el texto presentado por el Gobierno. La realidad es que el número de normas aprobadas sólo con los votos del PP ha sido anormalmente alto y que el número de enmiendas -siquiera de carácter técnico- aprobadas ha resultado anormalmente bajo. : La LOMCE o la Ley de auditoría son ejemplos paradigmáticos de lo que se está señalando. Aunque no me resisto a recordar que la Comisión de Empleo del Congreso aprobó el proyecto de ley de reforma de las pensiones tras rechazar las 88 enmiendas de la oposición.

Posiblemente convenga, para terminar, recordar qué decía el programa con que el PP concurrió a las pasadas elecciones (página 174): “Revitalizaremos el Parlamento utilizando los procedimientos de debate y la actividad de los diputados y senadores. Recuperaremos el sentido constitucional del decreto ley”.

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