Cambio en la ley electoral para no votar el 25 de diciembre

La disparatada decisión del PP de poner el debate electoral el 30 y 31 de agosto, con la finalidad de presionar al PSOE con la eventualidad de que en el caso de que Rajoy no sea investido Presidente del Gobierno, haya que votar el 25 de diciembre, ha provocado que se vaya a presentar una proposición de ley de reforma de la Ley electoral con el fin de evitar dich coincidencia. Una propuesta razonable que ha recibido el visto bueno de Podemos y Ciudadanos.

El medio propuesto por el PSOE es (de acuerdo con lo señalado en la prensa) la reducción de la campaña electoral una semana.

No creo que sea el mejor medio por tres razones:

1. En primer lugar, por el perjuicio a impulsar el voto de la ciudadanía; que es uno de los objetivos de la campaña electoral. En este sentido, una campaña de perfil bajo es perjudicial para el PSOE que precisa movilizar a unos votantes que se han abstenido. Y favorece al PP que fía parte de su resultado electoral a la fidelidad de sus votantes y al hastío de los de la izquierda.

2. Por dificultar el conocimiento de programas y candidaturas. Solo se podría paliar en el caso de que se recogiera, asimismo, la celebración de al menos dos debates electorales entre los candidatos de ámbito nacional con representación electoral.

3. La reducción del plazo de la campaña dificultaría, además, las posibilidades de voto de los españoles residentes en el extranjero, un colectivo que de por sí tiene dificultades en que lleguen las papeletas de voto y les permitan su ejercicio con plazo suficiente para que lleguen al colegio electoral. 

El procedimiento de voto rogado merecería una reforma tan urgente como lo del 25 de diciembre ya que impide el voto de un considerable número de españoles. En las pasadas elecciones del 26 de junio estaban inscritas en el Censo de Españoles Residentes en el extranjero 1.927.032 personas, de los que lo solicitaron. 169.658 emigrados que lo solicitaron (un 8%) y  votaron 120.777, lo que supone una participación del 6,3% del total de españoles inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausente; la mayoría por los problemas en recibir la documentación. 

Hay otras soluciones:

1. Aislar ciertos periodos del año de los procesos electorales, tal como ocurre en las Universidades públicas, en donde no coinciden ni con exámenes ni con periodos no lectivos. En los procesos electorales generales debería hacerse para Semana Santa, el periodo entre el 15 de julio y el 31 de agosto y el que va del 22 de diciembre al 8 de enero.

2. De igual manera, no es preciso reducir una semana el proceso electoral, como está en la propuesta del PSOE. Durante varios procesos electorales se votó en día laborable, lo que ocurre en otros países, incluso obligatoriamente, como EEUU. Esos cuatro días se podrían obtener reduciendo el plazo de presentación de candidatos 3 días (de 10 a 7, artículo 45) y mediante la eliminación del día de reflexión (artículo 51.3).El 21 de diciembre sería un buen día.