Críticos y críticas en el PSOE

No están siendo buenos días para el PSOE. El debate que hay entre los partidarios del Secretario General y sus detractores (en esencia, algunos líderes territoriales) se sitúa como el problema más acuciante, sobre todo por la falta de noticias sobre la gestión postelectoral y si realmente está habiendo un diálogo para formar un “Gobierno del cambio”.

No, no es suficiente el “No es No”. Sirve para el debate de investidura pero pierde valor ante la ciudadanía (posiblemente no ante la militancia) que hace responsable al PSOE de ser el responsable de las terceras elecciones por no ofrecer una salida. Ya señalé el otro día que la postura del no a Rajoy y al PP se tenía que acompañar de algo más. En mi opinión, la solución más deseable sería  una propuesta de programa de gobierno razonable para la izquierda, con elementos de regeneración democrática para conseguir al menos la abstención de Ciudadanos que teme como el cólera a las terceras elecciones. Es lo exigible a un partido con voluntad de gobierno.  O si se quiere mantener el No, hay que vestirlo con condiciones.

Y en esas, vuelve el ruido. Ayer se produjo la exteriorización de la disensión. Un acto menor (la publicación por parte de Vara de un post su blog en su blog defendido la abstención) provocó una reacción sobre actuada de la dirección;  a la que respondió con una sucesión de mensajes en las redes sociales de Rubalcaba, Díaz, Fernández, Madina, Chacón o Page entre otros defendiendo la libertad de expresión, que el propio Vara había señalado que estaba en riesgo dentro del PSOE. Ciertamente, no queda claro si es un mero instrumento para debilitar al Secretario General lo cual resulta excesivo y muy oblicuo. Mejor sería que se afrontara directamente el problema del qué hacer mediante un diálogo en los órganos correspondientes del partido.

Este diálogo a través de los medios de comunicación, por parte de todos, es una forma de hacer política que encubre problemas de comunicación incompatibles con un puesto de responsabilidad y que se está poniendo demasiado de moda en nuestro país. Todo ello, además, en medio de los escándalos de Soria y Barberá. Un momento “muy oportuno”, que lo único que hace es distraer sobre lo más relevante.

La situación actual aparenta ser el paso previo de los críticos para intentar dar un golpe de timón en el partido. Si no es así, no se entiende la virulencia de Diaz ni el aluvión de Mensajes a través de redes sociales. Y en estas Díaz hizo estas declaraciones:

 

 

Unas declaraciones que entran de lleno en el debate sobre el qué hacer que intentar cortar cualquier posibilidad de salida. Ni Gobierno del cambio ni gobierno del PP ni Gobierno de Rajoy ni terceras elecciones. la cuadratura del círculo. Parece un mensaje interno más que externo.

La opción que representan los críticos tiene un armazón que viene del congreso extraordinario que ganó Rubalcaba frente a Chacón en Sevilla. Una victoria de ésta posiblemente hubiera dificultado el ímpetu de Podemos y, sobre todo, hubiera demostrado que hay un partido diferente del que perdió en 2011, que no fue capaz, ni siquiera, de defender los logros de Zapatero, empezando por la derrota de ETA.

Que solamente Sánchez sea la alternativa que se ha ido armando es un problema, después de dos derrotas electorales muy duras, de una mala conexión con la ciudadanía y de una mala gestión de resultados electorales y de cómo se realizan las negociaciones de gobierno. Y es un problema entre otras cosas por los tiempos que dificultan la celebración de un congreso y la elección de otro candidato, distinto de Sánchez y de los citados anteriormente, antes de las elecciones de diciembre.

Todo lo que está ocurriendo deriva de un comité federal inconcluso, de la falta de asunción de responsabilidad por los malos resultados y por no haber convocado un congreso para la primera semana de septiembre. Ahora solo toca intentar reconducirlo por sentido de la responsabilidad.