El Reino Unido reconoce las falsedades de la Guerra de Iraq

Las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre y la nefasta respuesta de los EEUU se ve a diario en los medios de comunicación. La red terrorista de Al Qaeda, financiada y dirigida por el hoy fallecido a manos estadounidenses Oshama Ben Laden (del que se dice que fue agente de la CIA en los tiempos de la ocupación soviética de Afganistán), atacó las Torres Gemelas, en Nueva York, y el edificio del Pentágono, en Washington. Más de 300 muertos, otros miles de heridos, y cuantiosos daños materiales. Y un brutal daño psicológico en EEUU que aún hoy perdura.
La respuesta estadounidense es conocida. Primero, inició una serie de acciones militares con apoyo de una coalición internacional, que derribó al régimen talibán dirigido por él Mula Omar. Poco después, en las Azores consiguió el apoyo de Durao Barroso, Blair y Aznar y se procedió a la invasión de Irak; terminando con el Gobierno de Saddam Hussein. Una invasion que se hizo contra la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU,baya que como señaló Bush, “Estados Unidos no depende de las decisiones de otros”. Las fuerzas dirigías po EEUU y el Reino Unido atravesaron la frontera terrestre de Kuwait con Irak el 20 de marzo de 2003, al mismo tiempo que se bombardeaba Bagdad.

Presupuestos falsos e ilegalidad absoluta de una guerra en la que entró España a pesar de carecer del paraguas de la ONU. Afortunadamente, el Presidente Zapatero nos sacó de ella en la primera medida que adoptó tras la toma de posesión de sus ministros. Lo que no quita para que la responsabilidad política de Aznar y de su Gobierno (con Rajoy como Vicepresidente) sigan siendo vigentes.

Aunque hoy se siga recordando Guantánamo (que Obama no pudo cerrar), el papel del Reino Unido en la violacion del derecho internacional en las campañas posteriores al 11 de septiembre de 2001 no ha sido testimonial. En una situación parecida a la base estadounidense hay prisioneros en las bases británicas de Diego García y otras en el océano el Indico carentes de toda protección jurídica. Tampoco han quedado fuera de las acusaciones en relación con los graves incumplimientos a las leyes de la guerra durante las campañas militares.Hoy se ha hecho público el Informe Chilcot, que reconoce que los pretextos para la invasión eran falsos. 

De la respuesta de Bush y Blair queda un rastro imborrable de muerte y destrucción. Queda el haber destrozado el equilibrio político en Oriente Próximo. Queda un empobrecimiento de la población y un número indeterminado de refugiados que han huido de miseria, guerra y tortura. Pero queda la pérdida de la aparente superioridad moral de las democracias occidentales que usaron la mentira y obviaron el derecho para lograr unos resultados torticeros. Todo lo cual quedara con la impunidad usual en este tipo de situaciones.

Cabe pensar, empleando una frase de Roberto Mesa en sus “Pórticos del nuevo milenio” , que en este momento, “no venimos de un pasado glorioso y, por si fuera poco, nos encontramos ante un futuro radicalmente incierto”.

Para aquellos que lo deseen, aquí se encuentra el Report of the Iraq Inquiry

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