Globalización e independencia 

  

La globalización ha sido propicia al nacimiento de nuevos Estados. Por razones diversas, desde finales de los años 80 hemos visto crearse tantos nuevos países como en la época de la descolonización de los años 60. Faltan algunos para materializarlo (como Palestina o el Sáhara Occidental), otros q ha perdido la ocasión de momento (Quebec o Escocia) y otros quieren llegar a ella en un futuro próximo (como Cataluña). Cada uno de ellos tiene sus motivos y no es cuestión de que yo entre en ellos. Pero, en general, es un momento de auge nacionalista, posiblemente como respuesta a esa globalización que tantos interrogantes y temores provoca.
El contexto de la globalización abre, sin embargo, interrogantes nuevos sobre la supervivencia de los nuevos países; que no se moverá de la misma forma que en los años sesenta. Supervivencia económica que no quita ni pone nada al sentimiento nacional pero que hay que analizar y de hecho ya ha aparecido alguno sobre el efecto en las regiones emergentes de Europa.

El interrogante encuentra su respuesta en la capacidad que tenga de ser actor global; que sea capaz de participar en la competencia de Administraciones Públicas a que hice referencia en otra ocasión. Lo cual pasa por dos elementos  en mi opinión:

1. Salvo que sea una gran potencia, su capacidad de integrarse en un sistema regional de integración económica, del tipo de la Unión Europea. Es lo que permite que las empresas ya radicadas no deslocalicen ni su sede social ni sus actividades (al mantener la libre circulación de bienes, servicios y capitales) y que otras foráneas puedan iniciar sus actividades. Téngase en cuenta que, además, en un momento inicial podría suponer su salida de estos sistemas, con los problemas que se acarrearían.

2. Que dispongan de una moneda fiable -que en el caso europeo no podrá ser el euro, salvo acuerdo- en el contexto internacional, fiabilidad que dependerá de su fortaleza económica sin el respaldo del Estado del que proceden. Lo que no siempre es fácil, teniendo en cuenta de que no empiezan con las cuentas a cero, dado que heredarán parte de sus deudas. Y que, al mismo tiempo, la salida del sistema regional -caso de que sea así, como parece que ocurrirá en las secesiones en la Unión Europea- les hará perder fortaleza económica. Esta suficiencia económica será lo que permita mantener los servicios públicos, para lo que necesitarán recurrir a la deuda pública. ¿Podrán pagar?

3. Que sean capaces de crear un sistema institucional, jurídico y judicial fiable, en particular sin problemas de corrupción. Lo cual dependerá de la trayectoria previa de los participantes en el proceso secesionista. 

Todo lo anterior tiene un presupuesto: que el proceso sea creíble por la receptividad internacional. Nada puede ser mas ridículo que proclamar la independencia y que no pase nada. 

De nada de lo anterior oigo hablar en Cataluña. Ni tampoco de como pretende el nacionalismo español seducir a los catalanes para que su voto no sea a favor de la independencia. Lo cual complica la decisión catalana. Espero que sustituyan el discurso actual por otro mas ce cano a la realidad para que el voto se efectúe con conocimiento de sus consecuencias. Aunque el realizado desde la pasión sea igualmente válido