La América de Trump: 7 cuestiones que debiera conocer

La América de Trump: 7 cuestiones que debiera conocer

La América de Trump: 7 cuestiones que debiera conocer. Donald Trump toma posesión como 45° Presidente de los Estados Unidos hoy 20 de enero. Una Presidencia cuya elección ha sido sorpresiva y cuyo desarrollo puede ser convulsa por diversos factores.

1. ¿Por qué perdieron los demócratas?

Son varias las razones que condujeron a la derrota de Hillary Clinton. Razones que obviamente tuvieron un peso relativo distinto –y valorable- pero que se podrían sintetizar del siguiente modo.

Por un lado, la elección de Clinton como candidata demócrata suponía mantener un candidato del establishment en un momento en el que la sociedad estadounidense estaba cansado de las élites. Por ello, se puede decir que Clinton era la candidata que podía perder las elecciones –teniendo en cuenta el sistema electoral estadounidense y la existencia del Colegio Electoral, ya que, como sabemos, obtuvo casi tres millones de votos más que Trump-.

En segundo lugar, la campaña electoral que desarrollaron los demócratas no fue buena y los demócratas manifestaron una gran incapacidad para responder el estilo Trump.

Y tercero, tras ocho años de un Presidente negro, al menos cuatro años de una mujer como Presidenta hubiera sido excesivo para una parte de la sociedad estadounidense, la más conservadora; justo la que estaba más movilizada a través de los diversos grupos alt-right.

En este sentido, resultaría un error si los Demócratas centraran el análisis de la derrota en los correos electrónicos, el peso de Putin en el proceso electoral y la acción del FBI de reabrir la investigación unos pocos días antes de las elecciones.

Sí conviene tener presente un dato: la discordancia entre el voto popular y el voto electoral –manifestado en el Colegio Electoral que ha votado a Trump- no es objeto de gran controversia en los EE.UU. como para cambiar la Constitución. Posiblemente en ello repercute el miedo que existe a que los Estados más poblados condicionen más de lo debido la vida política estadounidense y dejen sin representatividad a los estados menos poblados.

En todo caso, dentro de la América de Trump, el primer factor es la digestión que hacen los demócratas de la derrota, como se preparan para las elecciones parlamentarias de dentro de dos años y si Elizabeth Warren o Bernie Sanders o los dos se aprestan a dar la batalla para retomar La Casa Blanca. El resurgir de los movimientos sociales tras la victoria de Trump podría ayudarles.

2. ¿Han sido tan decisivas las elecciones de 2016?

Sí, aparentemente han sido unas elecciones muy significativas por dos razones esenciales. La primera es que personas que nominalmente son del Partido Republicano tienen todo el poder en la actualidad. Esto les permitirá, en principio, gestionar con gran libertad la cosa pública. No obstante, no es un poder tan claro en la medida en que Trump fue también un candidato contra el establishment republicano.

En segundo lugar, son las elecciones en las que se ha producido una victoria contra el establishment, tanto del Partido Republicano primero (dentro de las primarias, donde fueron barridos todos los candidatos de las élites tradicionales) como contra el Partido Demócrata en las elecciones presidenciales, donde la candidata del establishment perdió. Incluso se podría hablar de los votantes de Obama que han votado por Trump por su carácter rupturista que tiene.

Y esto abre unas consecuencias que son desconocidas y que pueden provocar conflictos: a) el del propio Trump con el establishment que vive en Washington –tanto político como mediático- tanto en el contenido de las políticas como de su forma de actuar. B) En segundo lugar, el conflicto que se percibirá de Trump con el establishment republicano que le ha ayudado a ganar las elecciones pero que no forma parte de su “núcleo duro” pero con el que tendrá que convivir. Sería el conflicto dentro de lo que en EE.UU. se denomina la coalición que ha dado la victoria a Trump. c)  Incluso se podrá percibir un conflicto en el modo de actuar con el sistema de agencias y con el procedimentalizado proceso legislativo.

Es por ello que hay que resaltar que el sistema de checks and balances estadounidense permitirá atemperar un poco las consecuencias de estos conflictos, que puede tener cierta transcendencia teniendo en cuenta que Trump ha llegado al poder casi sin programa.

Esto nos lleva a las tres siguientes preguntas que abordan el futuro de la América de Trump.

3. ¿Qué va a pasar con Trump los miembros de su Gobierno y sus empresas?

Es una cuestión que va a condicionar, sin duda, la Presidencia de Trump. Sus conflictos de intereses y los de los demás miembros de su Gobierno; muchos de los cuales son grandes empresarios.

De entrada, del propio Trump. Sus conflictos de interés que se refieren, además, a los préstamos que tiene concedidos por el Gobierno de la República Popular China o por el de Arabia Saudi. Al mismo tiempo, muchos representantes extranjeros utilizan sus hoteles con lo que se producen una serie de pagos al Presidente Electo. Un conflicto de interés que se manifiesta, asimismo, en el hecho de que sus hijos van a desempeñar puestos de relevancia en la Administración estadounidense.

Y, ciertamente, no resulta creíble que encomendando la gestión a sus hijos vaya a desligarse de la gestión empresarial.

Hay, por todo ello, cierta controversia sobre los efectos que tendría la aplicación de la “cláusula de emolumentos” de la Constitución estadounidense, en virtud de la cual “ninguna persona que ocupe un empleo remunerado u honorífico que dependa de ellos aceptará ningún regalo, emolumento, empleo o título, sea de la clase que fuere, de cualquier monarca, principe o Estado extranjero, sin consentimiento del Congreso”.

Es un debate que está abierto en la actualidad en EEUU, en donde los simpatizantes de Trump pretenden que no le sea de aplicación. Leyendo el Memorando que permitió que Obama aceptara el Premio Nobel de la Paz (por sus emolumentos económicos) o la relativa al otorgamiento de la nacionalidad irlandesa a Kennedy; parece complicado señalar que esta cláusula no se aplica a Trump ni que éste se encuentre en una situación de conflicto con la Constitución. En un país con tanto respeto a la tradición, viendo los casos anteriores (incluida la polémica con George Washington y los regalos que le dio el embajador francés) tendría que haber una resolución en este sentido.

De hecho, la situación que afronta los EE.UU. como consecuencia de Trump y los conflictos de intereses ha hecho que alguno de los más prestigiosos constitucionalistas estadounidenses, como Tribe, lleve denunciando desde el momento en que se produjo la victoria del magnate. No podemos olvidar que el riesgo del impeachment está a la vuelta de la esquina. Sólo la desinversión que se está proponiendo desde algunos sectores parece una solución adecuada.

4. ¿Qué va a poder hacer Trump en política exterior?

Partiendo de la percepción que tiene la sociedad estadounidense sobre el alto coste personal y económico de las guerras de los últimos años y tomando en cuenta que las críticas de otros países a la globalización, a la generación de “perdedores”; La situación en política exterior refleja tres tipos de situaciones que serán previsibles en el futuro:

  • La primera afecta a lo que podrá hacer sin mayor problema. Hay dos ejemplos de los aspectos que no serán problemáticos como son intesificar las relaciones con Israel y el segundo es terminar con los tratados multilaterales de libre comercio como el TPP y algún otro.
  • Resultará complejo, en cambio, que pueda modificar otros elementos: no habrá un cambio radical en la política comercial, esto es el proteccionismo no sería bien visto por la sociedad estadounidense teniendo en cuenta los amplios incentivos que hay para la exportación y que constituyen un elemento central en la generación de renta, sobre todo para los agricultores. Al mismo tiempo, las dificultades del proceso legislativo harán que se desarrolle mucho más lento. Pese al poco tiempo transcurrido, los lazos económicos que se han generado con Cuba harán que una vuelta atrás no resulte posible. El reciente fallecimiento de Fidel Castro, en este sentido, es un factor que juega a favor de mantener la situación. Y, en tercer lugar, no es previsible un cambio en relación con el acuerdo con Irán.
  • Entre ambos extremos se encuentra la política migratoria.  No podrá ejecutar las deportaciones de todos los emigrantes ilegales, entre otras cosas por el impacto que tendría en la economía estadounidense. En cambio, sí continuará la política de deportaciones de Obama de aquellos que hayan cometido delitos, aunque hará más ostentación.
  • La relación con Rusia está llena de interrogantes entre una voluntad propia de que mejore y la necesidad de un distanciamiento después del apoyo que recibió de Putin.

 

5. ¿Cómo van a ser las relaciones con China?

Si Trump fuera un Presidente previsible podríamos señalar que la dureza de las últimas semanas contra China es un comportamiento usual de los futuros presidentes antes de tomar posesión. La real politik les hace ser mucho más suaves con posterioridad e intentar mantener una relación cooperadora en lo mucho que se puede mantener. Aquí sin embargo la relación estará basada en la incertidumbre en los do aspectos más complicados, aspectos cuya gravedad ha ido incrementada por el incidente de Trump con Taiwan, que tanto ha molestado en Beijing:

  • El mar de China. El acceso a las islas artificiales que está construyendo China va a er un motivo de controversia. La nueva administración ha incrementado el nivel sonoro y desde China la posibilidad del bloqueo que parece estar en la mente de algunos dirigentes estadounidenses se considera sencillamente un acto de guerra.
  • Desde el punto de vista comercial, la posibilidad de que Trump incremente los aranceles a los producto chinos del 3,5% actual más del 40% provocaría sin duda una guerra comercial que podría devastar ambas economías. Las declaraciones de los dirigentes chinos van en esta dirección, intentando apaciguar los ánimos pero sin olvidar la política del ojo por ojo…

6. ¿Qué va a poder hacer Trump en política interior estadounidense?

Si compleja va a ser la política exterior, más aún la interna. De entrada, porque uno de los aspectos que quiere impulsar, la desregulación (que está detrás de la crisis bancaria de 2008), supone volver a regular, lo que conllevará mucho tiempo teniendo en cuenta el complejo procedimiento reglamentario que hay en EE.UU.

Desde un punto de vista de actuaciones materiales, Trump ha llegado con tres grandes promesas que le va a costar trabajo llevar a la práctica:

  • El recorte de impuestos, muy complicado teniendo en cuenta la deuda pública estadounidense y la necesidad de mantener ciertas prestaciones e incentivos públicos a la economía.
  • El ambicioso plan de infraestructuras de 3000 millones de dólares. No hay partidas presupuestarias que lo pudieran soportar.
  • Obamacare. El aspecto más simbólico de la era Obama y el objeto del Primer decreto de Trump. Posiblemente el punto en donde pueda chocar más con intereses de la población y de su propio partido que ha votado a favor en el Congreso. El problema central es que no se intuye nada con lo que lo pueda sustituir y hay multitud de aspectos del programa con el que la sociedad estadounidense (obviamente no la que se relaciona directamente con Trump) están muy satisfechos ya que los costes sanitarios en EE.UU. son altísimos.

7. Aspectos para ser optimistas y pesimistas con el futuro

Con los aspectos anteriores, deberíamos plantearnos si. El pesimismo viene por una conjunción de factores:

  • En primer lugar, su personalidad y su sensación de que las reglas no se le aplican.  De hecho, su personalidad puede provocar reacciones exageradas tanto por sus partidarios como por los detractores de Trump. Dentro de ellos, un factor clave que provoca preocupación en el futuro es la falta de un programa claro de gobierno que sirva para conocer cuáles son las líneas de gobierno, más allá de los impulsos. Lo único que puede mitigar este aspecto negativo es que dentro de su personalidad hay una gran dosis de pragmatismo.
  • En segundo lugar, su equipo. Y dentro de ellos, preocupa especialmente el Director de su Gabinete, Reince Priebus y Stephen Bannon, el nuevo director de estrategia de la Administración Trump y uno de los principales representantes de los movimientos alt-right que le han aupado a la Presidencia.
  • El Tribunal Supremo. Trump va a tener que designar al menos un Juez, que sustituya al fallecido Scalia. Ginsburg puede que presente la dimisión próximamente si cumple lo que ha señalado, sobre todo después de la polémica con Trump cuando era candidato. Esto provocarían dos elecciones que repercutirán negativamente en la creación de los Estados Unidos del futuro, sobre todo teniendo en cuenta que los nombramientos como Magistrados del Tribunal Supremo son a perpetuidad.

Tras estos aspectos, uno podría plantearse si hay algún motivo para el optimismo. Por ello, hay que tener muy presente la aparente solidez del sistema estadounidense de checks and balances, referido tanto a los mecanismos federales de control de la Presidencia como a los que provienen de los Estados, que permitirán limitar la capacidad de actuar de Trump. Debemos pensar que a día de hoy, Trump debe designar a 690 personas que han de obtener la conformidad del Senado, cuyo ritmo de ratificación es muy lento, posiblemente porque alguno de cuyos hearings han sido especialmente calamitoso. Por cierto, su gabinete será el primero sin latinos dede 1988.

 

Una versión inicial de este artículo se ha publicado en Agenda Pública