Pactos de Gobierno tras las elecciones del 26 de junio

Me pide una lectora que complemente el artículo sobre la conveniencia de que el PSOE no vote ni facilite de ningún modo la investidura de Rajoy ni de nadie del PP con otro en el que exponga mi opinión sobre el mejor pacto de gobierno en beneficio del interés general.
Parto de un presupuesto: el 26J la ciudadanía no eligió al Presidente del Gobierno. Votamos candidaturas para el Congreso de los Diputados. Cualquier pacto que sume los votos de diputados suficiente para elegir Presidente del Gobierno es legítimo. No hay pactos de perdedores como dice el mantra de Génova ni necesidad fisiológica de facilitar la investidura de Rajoy como dice alguna prensa porque ahora se puede pactar todo aquello que forme Gobierno.
Contestando a la lectora, creo que el PP no debe formar parte del Gobierno ni ser necesario para elegir al Presidente; por las siguientes razones:

La corrupción es la razón básica (aunque no única). Es un problema de ética, de delitos, de reputación del país y de coste económico. No podemos olvidar que está imputado por la destrucción de los discos duros de Barcenas y como beneficiario de las plagas corruptas que han asolado España. España precisa una regeneración moral que el PP no puede liderar. 

Tampoco debiera formar parte por razones vinculadas a la pérdida de derechos sociales y en políticas de gasto público, como bien muestra el artículo de Marga León para Agenda Pública. En 2008 la percepción por desempleo alcanzaba a más del 90% de los desempleados. Hoy al 50%. Tenemos peor educación (desde el 5% del PIB en educación que se alcanzó en 2010), se ha dañado a la cultura, padecemos peor sanidad (por los recortes, el copago farmacéutico y la eliminación de la tarjeta sanitaria para parte de la gente), las pensiones se han mantenido casi iguales y las prestaciones por dependencia están en una situación pésima. La hucha de las pensiones se ha utilizado para gastos corrientes y esta cuesta abajo en la rodada. Y la violencia machista es la lacra que no cesa.

Tampoco por su mal Gobierno. Hemos perdido prestigio internacional -como prueban las filtraciones del Consejo europeo sobre el Brexit-, el déficit público indica una mala gestión pública y los 30 puntos de aumento de la deuda pública desde que gobierna el PP nos hace ver q seguiremos pagando la crisis durante muchos años. No ha sabido gestionar la crisis catalana (siendo responsable del aumento de independentistas) y la reforma administrativa ha sido puro maquillaje.

Creo, sin embargo, que desde el primer día deben estar como un sujeto activo en la mesa de negociación y de discusión del cambio constitucional. O están o el cambio no será. Y es imprescindible. Lo que tiene que decidir el PP es determinar su papel: ser el único actor del NO, o incorporarse de forma activa y constructiva al debate constitucional. Esperemos que opten por esta solución.

A partir de aquí, ¿qué?

Esperando que Rajoy no reúna los votos para formar gobierno (que creo que no obtendrá en la primera vez que comparezca en sesión de investidura), creo que habría que explorar otras vías de conformarlos, sin el PP. 85 (PSOE)+71 (UNIDOS-PODEMOS)+32 (CIUDADANOS) suman 188; presididos por el representante del partido más votado de los tres. Representan el 56% de los votos de las pasadas elecciones. Si, creo que sería la mejor opción. Tres partidos nacionales, con distintas sensibilidades sobre la cuestión territorial, lo que obligará a cesiones. Sería un gobierno transversal ideológicamente pero con suficiente capacidad de coincidencia en los cuatro temas que diré más adelante.

Es una oportunidad desde un punto de vista práctico. La ausencia de mayorías absolutas, incluso de mayorías hegemónicas, obliga al diálogo y la negociación. Diálogo y negociación que sólo se pueden hacer, siguiendo el ejemplo de Harvard, con cultura de pacto. Aquí no caben líneas rojas, aquí sólo caben mecanismos de consenso para generar la solución que más pueda acercar a todos. No valen las líneas rojas porque sólo son cómodas para mantener la posición propia y son inservibles para defender el interés general en un contexto complejo. Ninguno tiene mayoría para imponer una solución. Los problemas del país son demasiado serios para que no opten por el diálogo constante, con cesiones recíprocas.

Fórmulas flexibles existen, siendo imaginativos para formar gobierno. Desde que los tres entren en el Gobierno, a que sea un gobierno mono color con apoyo desde fuera, a la valenciana. Que la participación sea en los primeros niveles o en los segundos. Debe ser un Gobierno con una alto grado de diálogo con las fuerzas parlamentarias que le apoyen para el pacto sobre las grandes normas y medidas que hay que adoptar. Es un pacto difícil, muy difícil, pero en el que desde el comienzo debieran estar los tres; con 15 grupos de trabajo que diseñen los puntos de coincidencia; con grupos coordinadores y donde la participación de los SG de PSOE, Podemos y Ciudadanos sea solo de impulso. Lo que hace falta es una negociación de varios meses a la alemana.

A partir de este punto genérico, cuatro son las cuestiones sobre las que se ha de vertebral la negociación y que ponemos en orden de importancia; aunque las 4 tienen una importancia capital: a) la cuestión social, b) la regeneración democrática y ética c) la cuestión territorial y d) la cuestión europea.

En primer lugar, la cuestión social. Quien no lo vea así se equivoca transcendentalmente. De la crisis económica se ha salido de forma desigual, con un grave coste para muchos ciudadanos que hemos visto reducida nuestra calidad de vida. Esto obliga a un replanteamiento de las consecuencias del Estado social que proclama el artículo 1 de la Constitución para garantizar el mínimo de derechos sociales, que debe ir acompañado en todo caso de un porcentaje presupuestario suficiente para llevarlo a cabo. Este es un ámbito en el que las fuerzas de izquierda están especialmente llamados a configurar la nueva realidad. De lo que se trata es de dar contenido a la cláusula del artículo 9.2 de la Constitución, que impone a los poderes públicos “promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”.

En segundo lugar, la mejora de la vida pública. La legislatura de la mayoría absoluta del PP ha sido un desastre democrático. No sólo ha sido el abuso del Real Decreto Ley, obviando el debate parlamentario, ha sido el del deficiente control al Gobierno, el del uso torticero del procedimiento legislativo para restringir el debate; y el del poco respeto a las instituciones (empezando por la propia Jefatura del Estado). A ello se ha añadido el problema de la corrupción que ha afectado incluso a la presidencia del Gobierno.

Un pacto de regeneración articulado sobre mejora de reglas jurídicas (especialmente en los vinculados a la corrupción), de unos medios de comunicación pública decentes, de generación de medios suficientes para llevarlos a la práctica (nos faltan muchos jueces, fiscales, personal tributario, inspección de trabajo, profesores, médicos…) y para mejorar los mecanismos de participación directa de la ciudadanía (equiparándonos a lo que ocurre en otros países) resulta imprescindible. porque una adecuada solución permitirá que las soluciones de conflicto se aborden mejor.

En tercer lugar situamos, el problema territorial. El paso de un Estado centralista a otro autonómico se hizo en 1978 con las cautelas propias del gran cambio que suponía. Hoy hay que articular mejor las reglas de distribución de competencias para dar respuesta a la sociedad actual. El artículo 148 es muy incompleto, el 149 tiene aspectos que hay que modificar y faltan muchas materias entre uno y otro. No se han tratado las consecuencias de la integración europea en la distribución de competencias. La falta de transferencia real de bienes y servicios, así como de los créditos presupuestarios es el problema que termina de cerrar el círculo. Aquí no sólo los tres partidos antes señalados sino los nacionalistas catalanes, gallegos y vascos están llamados a vertebral esta mayoría.

Y, por último, la cuestión europea, hoy ausente de la Constitución y que ha transformado el régimen de distribución de competencias o la propia estructura de la Constitución económica y, en fin, la propia dimensión institucional (el artículo 133, relativo a los Presupuestos Generales del Estado, es hoy claramente insuficiente). No olvidemos que Europa será uno de los elementos centrales: empezaremos con la negociación del Brexit (donde se supone que algo tendrá que decir España) y con el procedimiento por déficit excesivo por la mala política del PP. Será el momento de decidir sobre el TTIP y el CETA y posiblemente haya reforma de los Tratados para dar impulso a esta Unión Europea que languidece.

Creo que al país le vendría bien este pacto. Los electores no cambiarán tanto su voto si hubiera terceras elecciones como para pensar que seguirá siendo la opción más posible. Pensemos que lo mejor es enemigo de lo bueno.

4 Replies to “Pactos de Gobierno tras las elecciones del 26 de junio”

  1. Covadonga López alon

    Muy buena reflexión . Propuesta de solución compleja que no dio vías de acuerdo en las anteriores elecciones. Tendría que visualizarse una propuesta de gobierno que fuera viable y que no se construyera sobre la base de descalificar al Pp sino sobre medidas de gobernabilidad extensibles. Solo un criterio de extensibilidad tranquilizaría a los ciudadanos cansados de unos políticos que no saben pactar y se miran a sí mismos como si fueran dueños de la voluntad de los votantes!

  2. Covadonga López alon

    Muy buena reflexión . Propuesta de solución compleja que no dio vías de acuerdo en las anteriores elecciones. Tendría que visualizarse una propuesta de gobierno que fuera viable y que no se construyera sobre la base de descalificar al Pp sino sobre medidas de gobernabilidad extensibles. Solo un criterio de extensibilidad tranquilizaría a los ciudadanos cansados de unos políticos que no saben pactar y se miran a sí mismos como si fueran dueños de la voluntad de los votantes!

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