Infraestructuras del Estado y Comunidades autonomas

Rajoy y las obras públicas (2012-2015)

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Esta legislatura no ha sido la más productiva en obras públicas. Las dificultades en las cuentas públicas, la política de recortes y el rescate del Reino de España para la crisis de Bankia redujeron el gasto en ellas. Hoy sólo se encuentra un poco de luz en el el Plan Juncker puede impulsar las de impacto europeo. No obstante, resulta un plan problemático, por estar basado casi en su integridad por la colaboración público privada y los PPP, que además de los riesgos que plantean y que expuse en otro momento , tiene dificultades de concreción y ejecución.

De estos 4 años, hay algunos elementos que merecen resaltarse:

  1. La privatización parcial de AENA. Fue una medida cuyo objetivo era  sanear las cuentas públicas para cumplir con el objetivo de déficit público en el año 2015. No obstante, de su planificación y ejecución aparecen dos problemas esenciales:
    1. Un problema grave: se ha hecho muy mal. Las acciones se pusieron a la venta a 57€ y desde entonces cotizan en Bolsa entre 95€ y 105€. El Estado dejó de percibir un 40% aproximadamente.
    2. Las privatizaciones para cuadrar cuentas públicas son pan para hoy y hambre para mañana, sobre todo si la entidad privatizada es una fuente de beneficios para el Estado, como ocurre en el caso de AENA.
  1. Los problemas con obras públicas otorgadas a la iniciativa privada. La quiebra de las autopistas de peaje de las legislaturas de Aznar obliga a su rescate; un rescate que por motivos electorales ha ido retrasando el Gobierno, a pesar de que ha estado encima de la mesa en los últimos 3 años. Mala planificación y mala asunción de riesgos por el sector privado que acabamos pagando todos. Sólo queda el consuelo menor de que el desastroso aeropuerto de Castellón ha empezado a funcionar.
  1. La ausencia de una política de mantenimiento de carreteras. Es el dato de mayor gravedad, cuyos efectos se manifiestan en el aumento de la siniestralidad. La planificación es de construcción y mantenimiento y esto último no está interiorizado.
  1. La ausencia de impulso a proyectos estratégicos que “hacen país” social y económicamente: el eje Mediterráneo (y, en particular, el desdoblamiento de la línea férrea entre Castellón y Tarragona), la Y vasca (paralizada conjuntamente entre PP y Bildu), la integración del puerto más importante de España (Algeciras) con las redes de ferrocarril y autovías de alta capacidad; o los accesos a Cantabria y Asturias por ferrocarril -en este último caso, nótese que de las cuatro horas dura el trayecto Madrid a Asturias, dos son a León (337km) y dos a Oviedo (124 km)-.
  1. El uso de la mentira para explicar cuál es el resultado de algunos proyectos. El ejemplo mejor de lo que se está señalando esel mal llamado AVE a Palencia y León, que no llega a la velocidad requerida para ser “alta velocidad” por el uso la señalización visual ASFA que limita la velocidad a 200 km/h. Por cierto, es un sistema de señalización visual que no se utiliza en la actualidad en ningún sistema de alta velocidad real, cuya tendencia es a emplear aquellos de carácter electrónico que permiten casi la conducción automática.

Además, hay una cuestión sobre la que quiero llamar la atención: la necesidad de evolucionar hacia un sistema de comunicaciones sostenible ambientalmente. Evitar la contaminación que asola estos días Madrid o Asturias y, con carácter general, el calentamiento global, obliga a impulsar el transporte colectivo y el no contaminante, especialmente en distancias cortas. Más y mejor tren de cercanías. Y ¿por qué no? diseñar una red de vías interurbanas para bicicletas, como en Holanda o Alemania.