TPP: Ratificación en EE.UU.

El Presidente Obama remitió la semana pasada al Congreso el anuncio de que en el plazo de 30 días remitirá la norma de ratificación del Trans Pacific Partnership, el Acuerdo suscrito entre Australia, Brunéi, Chile, EEUU, Malaysia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Se pretende que la aprobación se produzca en el periodo comprendido entre las elecciones (8 de noviembre) y la toma de posesión de los electos (20 de enero), el conocido periodo del lame-duck Congress.

El anuncio que ha remitido Obama al Congreso constituye el primer paso del procedimiento que marca la legislación estadounidense para abrir un proceso complejo que desembocará en una votación sobre la totalidad del proyecto. Un proyecto de ley que tendrá efectos sobre la normativa federal, de cada uno de los Estados e incluso local. Como corresponde a la importancia del Tratado, será una norma de gran calado para la legislación y administración estadounidenses, sobre todo viendo los intercambios comerciales de EEUU con los países signatarios.

Precisamente esta importancia es la que situará al TPP en el centro del debate político de los EEUU en el proceso electoral que se avecina (sobre todo viendo el retraso del TTIP). Un acuerdo que será valorado tanto por su propio articulado  como por el valor geoestratégico que contiene y que serviría para fortalecer la posición estadounidense en Asia (y el resto del mundo) frente a China e India, en la configuración de estándares técnicos y comerciales (que con posterioridad nos podrían llegar a Europa con el TTIP y en general por la exportación del modo estadounidense de regular la economía.Valor político que se acrecienta cuando se ve que países como Colombia, Taiwán, Indonesia, Sri Lanka o Corea de Sur están mostrando interés en adherirse al TPP.

Por ello, creo que este valor geopolítico será el que, una vez pasadas las elecciones de noviembre (para la Presodencia y el Congreso), será puesto en valor por los congresistas -algunos de los cuales no repetirán mandato y estarán en el periodo del “Pato cojo”, más allá de las críticas actuales. A ello se añade un dato que es relevante: durante ese periodo se suelen aprobar muchas medidas favorables a las grandes compañías (y el TPP lo es) sin el ojo crítico de la opinión pública. 

En la actualidad, el Presidente Obama recalca que forma parte de su legado, por el que luchará hasta el final de su mandato, en el mes de enero. Los candidatos Clinton y Trump no son favorables a un tratado que es rechazado por parte de la opinión pública por los previsibles daños que se pudieran producir a sectores económicos estadounidenses. Veámoslo.

Obama hace del TPP el colofón de su presidencia y por ello se está esforzando en sacar adelante el Tratado. Es muy ilustrativa la conferencia de prensa conjunta con el Primer Ministro de Singapur. En particular, su empeño en que sean los EEUU y no China quien fije las reglas de la economía global. De nuevo se aprecia el valor geopolítico por encima del articulado del TPP.

Hillary Clinton fue durante su mandato como Secretaria de Estado (2008/12) firme defensora de un acuerdo de esta naturaleza para la cuenca del Pacífico. Hoy se pronuncia claramente en contra, ahora y cuando sea Presidenta. (Conviene recordar que Bill Clinton actuó del mismo modo con el NAFTA y una vez llegado a la Presidencia fue el máximo impulsor de su ratificación, que obtuvo de forma muy ajustada. El reciente nombramiento de su responsable de equipo de transición, Salazar -muy vinculado a las empresas energéticas-, hace que no sea descartable un proceder idéntico). Ni que decir tiene que el interés de Obama para aprobar el Tratado puede jugar en su contra durante la carrera presidencial.

Conviene tener en cuenta que dos de los más influyentes Senadores demócratas, Bernie Sanders y Elisabeth Warren también se han posicionado claramente en contra del Tratado, con argumentos que recuerdan a los de la izquierda europea contra el TTIP, el CETA o el TISA: 



Desde el lado republicano, el TPP tampoco despierta pasiones. 

El candidato Donald Trump mantiene una postura claramente negativa. Posiblemente vea en este punto dos factores para relanzar su deteriorada campaña: oposición a las élites de Washington que han impulsado el acuerdo y contraposición con la posición de Obama. De hecho, quiere impulsar la renegociación del NAFTA, firmado con México y Canadá.

Si, como creo, el TPP puede proporcionar una ventaja geopolítica a los EEUU ¿Cuál es la razón de la oposición al Tratado en EEUU? 

Dicho en pocas palabras, el riesgo para la economía estadounidense y sus trabajadores. Y ello a pesar de los triunfalistas informes económicos, porque realmente un Tratado de estas dimensiones es muy complejo examinar sus consecuencias económicas con nitidez. Este artículo de Rodick explica las diferencias en los estudios sobre los beneficios futuros del TPP.

Siendo más preciso, la industria farmacéutica reclama un plazo mayor para las patentes, antes de que puedan aparecer medicamentos genéricos ( y ello a pesar de que ya consiguieron una ampliación del plazo durante las negociaciones). Desde la perspectiva de los usuarios de medicamentos, plantean los riesgos de incrementos de precios y de pérdida de calidad, al poderse patentar en países sin los mismos controles que los de la FDA.

Pero las críticas mayores vienen desde otro punto de vista: Hay una percepción en muchos sectores de que va a ser un instrumento para favorecer a las grandes compañías estadounidenses y que los beneficios no van a llegar al país. Aumenta el riesgo de deslocalización empresarial, sobre todo desde el punto de vista fiscal. A ello se unen las consecuencias negativas de los arbitrajes de inversiones y de las limitaciones al poder regulador -tanto de la Federación como de los 50 Estados- como consecuencia de los mecanismos de cooperación reguladora. 

Como se puede apreciar, es un acuerdo que, como el TTIP, está lleno de aspectos muy censurables y que justifican claramente la posición negativa al mismo y que ha llevado a convocar una jornada de protesta el próximo 7 de septiembre.

Posición que, por cierto, comparte Joseph Stiglitz

Ahora que EEUU inicia el proceso de ratificación, recordemos que el TPP entrará en vigor 60 días después de que ocurra una de estas dos circunstancias: si lo ratifican en 2 años (febrero de 2018) todos los países firmantes o si ello no ocurre en ese periodo, o si lo ratifican 6 Estados que tengan el 85% del PIB agregado de los signa tardíos originarios. Comparemos la mesura de la entrada en vigor del TPP, los documentos de análisis del Congreso, con la aplicación provisional del CETA que impulsa la Comisión Europea y las prisas del Gobierno (en funciones) de Rajoy.

Para aquellos interesados en la lectura del TPP en castellano e inglés, lo pueden encontrar aquí