TTIP, CETA y TISA y Administraciones públicas nacionales

TTIP: ¿Es contrario al Derecho europeo?

El TTIP se encuentra en un momento aparentemente crítico. El pasado lunes Greenpeace hizo pública una serie de documentos sobre el estado de las negociaciones para la adopción del TTIP. Una filtración de documentos que ha reflejado los riesgos que se habían venido señalando sobre este polémico Tratado y cuál puede ser la evolución en función de las posiciones negociadoras de EE.UU. y de Europa.

La importancia de los riesgos ha abierto una polémica relevante en la opinión pública europea. Tanto, que el Presidente de la República Francesa, François Hollande, ha señalado que, en estas condiciones, el TTIP no es interesante para Francia. Los intentos de las instituciones europeas, como la Comisaria Mallmstrom por rebajar la alarma no han sido hasta ahora suficientes y, previsiblemente, seguirá siendo objeto de presión política la conveniencia o no de continuar las negociaciones. De hecho, en los documentos hechos públicos, la discrepancia se matiza con una voluntad de acuerdo que aparece en todos los sectores del TTIP. No podemos olvidar la reciente visita del Presidente Obama a Alemania, en donde se pronunció con rotundidad para aprobar el Tratado, señalando, en concreto, que “Estados Unidos está preparado para hacer todos los esfuerzos necesarios para alcanzar un acuerdo ambicioso y amplio este año”.

De hecho, es sintomático observar cómo la crítica que se ha ido vertiendo de que el TTIP favorece a las grandes empresas se encuentra reflejada en la práctica. El papel que se proporciona a las empresas en el proceso regulatorio, el llamamiento expreso a su participación en relación con diversos aspectos, como el agrícola o la pretensión estadounidense de no aceptar los medicamentos genéricos (que acabará conduciendo a restricciones como las que hay en el Trans-Pacific Partnership) son ejemplos de lo que se está señalando.

En la crítica al TTIP creo que, llegados a este punto de las negociaciones y con la información de que se dispone, hagamos un breve ejercicio de análisis sobre su compatibilidad con los Tratados europeos. Un análisis que afectará, como se verá, tanto a su clausulado como al procedimiento que se está siguiendo para su adopción.

1. El secretismo negociador a la vista de los Tratados

Uno de los aspectos que más se ha criticado de la negociación del TTIP –extensible también al CETA- es el secretismo con que se está desarrollando la negociación. Más allá de que un debido resguardo de la posición de cada parte siempre resulta conveniente, en este caso se han superado todos los extremos admisibles. La presencia del cuarto oscuro en el que se encuentra la documentación, las dificultades que tienen los eurodiputados para conocerla, el estar sometidos a vigilancia durante el tiempo que pasan en esta habitación, la requisa parcial de teléfonos y otros elementos,, las prohibiciones para hacer público el contenido de los documentos es políticamente inaceptable.

Pero jurídicamente tampoco resulta asumible a la vista de los Tratados. El artículo 11.2 del Tratado de la Unión Europea (TUE, en adelante) recuerda el diálogo transparente con la ciudadanía. El artículo 15 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, dispone que “fin de fomentar una buena gobernanza y de garantizar la participación de la sociedad civil, las instituciones, órganos y organismos de la Unión actuarán con el mayor respeto posible al principio de apertura”. El derecho a participar en la vida democrática de la Unión (artículo 10 TUE) no se puede ejercer si uno de los instrumentos jurídicos de mayor calado que se está tramitando en la Unión no tiene suficiente publicidad. Ni tampoco se puede ejercer de forma eficaz el control político por parte de los Parlamentarios europeos si no se dispone de información ni se puede utilizar en sus intervenciones, lo cual está prohibido de acuerdo con lo que se señala en la declaración responsable que han de firmar antes de entrar en el “cuarto oscuro”.

2. Protección de la salud y contenido del TTIP

Uno de los puntos de mayor discrepancia en este momento se articula sobre los productos transgénicos y las medidas relativas a los productos cosméticos. De hecho, se aprecia un notable balanceo entre el principio de protección de la salud y la mejora del comercio, que aparece como principio que ha de ponderar las medidas sanitarias que se provean.

Pues bien, en relación con este apartado, el artículo 168 del TFUE es claro, al establecer un mandato a las instituciones comunitarias de “prevenir enfermedades y evitar fuentes de peligro para la salud física y psíquica” de los ciudadanos europeos.

3. Principio de precaución y contenido del TTIP

El principio de precaución constituye un elemento estructural de la acción pública europea. Es un principio que tiene una formulación general y que puede tener desarrollos específicos en función de los sectores. El artículo 191.2 del TFUE es claro, en este sentido, al señalar que “la política de la Unión en el ámbito del medio ambiente tendrá como objetivo alcanzar un nivel de protección elevado, teniendo presente la diversidad de situaciones existentes en las distintas regiones de la Unión. Se basará en los principios de cautela y de acción preventiva, en el principio de corrección de los atentados al medio ambiente, preferentemente en la fuente misma, y en el principio de quien contamina paga.

El principio de precaución se encuentra ausente de todo el texto que se ha hecho público del TTIP. Es el dato más preocupante, unido al hecho de que tampoco se prevén instrumentos para llevar a la práctica los acuerdos (modestos) de la Cumbre del Clima de París.

Posiblemente el aspecto que resulta más positivo en materia de medio ambiente es la negativa europea a la experimentación con animales, permitida por los EE.UU. El riesgo es que se acepte, tal como ha ocurrido en el TPP, una cláusula abierta que permita la experimentación como derecho suave.

4. Protección del medio rural y de los productos geográficamente determinados

Uno de los aspectos que más controversia ha generado es la discrepancia que existe sobre los productos geográficamente delimitados y, en particular, la negativa de los EE.UU. a dejar de elaborar productos equivalentes. Más allá del efecto político que plantea la medida y del fraude para el consumidor que suponen los productos elaborados “a la manera de” por comparación con los originales, tiene un efecto devastador sobre la población rural y sus posibilidades de desarrollo.

Este tipo de productos alternativos a los originales, pero comercializados como si fueran los originarios, atentan directa e indirectamente sobre reglas específicas del TFUE. Por un lado, porque constituyen medidas que están destinadas a la garantía del nivel de vida de los productores locales, tan afectados por la globalización. Pero, al mismo tiempo, el artículo 41 del Tratado obliga a impulsar la adopción de medidas que favorezcan la elaboración de determinados productos.

5. La cooperación regulatoria y la reordenación de Derecho de la Unión

La cooperación regulatoria es uno de los elementos esenciales del TTIP. Sirve para armonizar la normativa y, al mismo tiempo, constituye un factor de reducción de los poderes normativos de los Estados y de la propia Unión Europea.

De hecho, resulta discutible que con base en las competencias de política comercial común se puedan alterar los mecanismos de producción normativa que están previstos en el propio Tratado.

Como se han podido ver en los párrafos precedentes, el TTIP presenta aspectos que son discutibles con el propio Derecho de la Unión Europea y tienen un impacto “constitucional” desde la perspectiva europea. Pero, en mi opinión, con su gravedad, no es lo más relevante: el mantenimiento de un adecuado nivel de protección social y ambiental y la garantía de un sistema democrático avanzado como el que se pretende en la Unión Europea resulta contradictorio con la mecánica general de la misma. Y, además, desde una perspectiva geopolítica el peso preponderante de los EE.UU. en la negociación del Tratado y su influencia en diversos campos del mismo pueden condicionar el papel que va a desempeñar en el contexto global. No olvidemos, además, que la integración de facto con el TPP, del cual no se proporciona sino unas breves pinceladas en el articulado previsto, abre la puerta a un conjunto de consecuencias aún no previstas siquiera, pero que irán en la reducción de requisitos.

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