Libro blanco sobre el futuro de Europa. Jean-Claude Junker, Presidente de la Comisión Europea, hizo público ayer el Libro Blanco sobre el futuro de Europa: Vías para la unidad de la UE de 27 Estados miembros. Un documento que pretende ser un estado de situación de la Unión Europea y en donde se plantean los cinco escenarios posibles de evolución. No se pronuncia por ninguno dado que pretende ser un documento para el debate.

Situación. Dos son los problemas mayores que se analizan en el documento: la pérdida de relevancia internacional de la Unión y la pérdida de afecto ciudadano. Dos problemas a los que habría que añadir un tercero, que es la tendencia a la fuga de Europa que, partiendo del Reino Unido, se pueden percibir en ciertas posiciones políticas europeas.

En mi opinión, el mayor problema en el año del 60 aniversario de la Unión -que se celebra a finales de este mes- es precisamente el de la pérdida de afecto ciudadano. Es justamente el que es analizado de forma más somera y menos autocrítica por parte de la Comisión y que no se vincula a lo que ha venido haciendo la Unión Europea. Parece, casi, como si hubiera sido algo caído del cielo sin ninguna conexión con las políticas de la Unión.

Una pérdida de apoyo ciudadano que, en mi opinión, deriva de la forma injusta que se ha salido de la crisis económica, de los recortes en derechos sociales y de la incapacidad que ha mostrado de la Unión para tener un “rostro humano”.

La austeridad se ha transformado, desde este punto de vista, en el problema mayor que tiene la Unión, al haber derivado en crítica al funcionamiento de la Unión. A ello se une las políticas con las que no se ha coincidido con buena parte de la ciudadanía (y en las que se sigue insistiendo), entre ellas la política comercial con el TTIP y el CETA a la cabeza.

Hay un aspecto que resume la frustración que produce el documento: se percibe que la pérdida de  población y su envejecimiento provocarán dificultades en el futuro. Nada se señala sobre las vías para resolver esta cuestión, ni siquiera vinculado a la cuestión de la emigración.

Escenarios de futuro. El libro blanco sobre el futuro de Europa diseña cinco escenarios futuros para la Unión, que en el fondo se limitan a dos.

• Escenario 1: Seguir igual

• Escenario 2: Solo el mercado único

• Escenario 3: Los que desean hacer más, hacen más

• Escenario 4: Hacer menos pero de forma más eficiente

• Escenario 5: Hacer mucho más conjuntamente

 

El primero resulta imposible. El Brexit, la desafección ciudadana y la dificultad institucional que hay en la Unión en la actualidad descarta que se pueda seguir del mismo modo. Una dificultad institucional que tiene parte de su razón de ser en la multiplicidad de círculos que hay hay en Europa y que impiden dar una respuesta clara a los problemas

El quinto también hay que descartarlo de plano, por las tendencias centrifugas y por el hecho de que parte de la población sigue viendo a Europa como un problema. El papel de la Troika en la crisis griega, portuguesa, italiana o española forman parte del imaginario colectivo que está en contra de la actuación europea. Hemos de pensar, en este sentido, que las propias autoridades de los Estados en ocasiones consideran que parte de los problemas vienen de Bruselas.

El segundo y el cuarto están vinculados. Se trata de escenarios en los cuales el objetivo es mantener lo que hoy es muy complicado de deshacer (la interrelación económica, aunque sigan existiendo problemas para los consumidores, tal como señala el propio documento europeo) y a la que se pueden añadir poco a poco más elementos. No obstante, esto supondría que Europa tuviera menos peso internacional y que, al mismo tiempo, se reforzaría el papel de los Estados. El problema que resultará más complicado de resolver en estos dos escenarios es el futuro del euro.

Bajo el impulso alemán, parece que el escenario alternativo a este es el tercero, posiblemente el más posible, aunque desde luego no es incompatible con el anterior de limitación al mercado único. Las Europas a diferentes velocidades se va a extender en un mayor número de círculos. Ya tenemos la zona euro pero irán surgiendo en el futuro nuevos aspectos en los cuales se creen relaciones especiales en la Unión. Algo que posiblemente sea la solución para mantener lo básico (el mercado, que es lo que interesa) y profundizar en aspectos concretos. De hecho, los seis documentos que va a hacer pública la Comisión en los próximos meses van en esta dirección. :

• El desarrollo de la dimensión social europea;

• La profundización de la Unión Económica y Monetaria, sobre la base del Informe de los Cinco Presidentes de junio de 2015;

• El aprovechamiento de la globalización;

• El futuro de la defensa europea;

• El futuro de las finanzas de la UE.

Y de ellos, me temo que el primero, que sería el más relevante para resolver el problema de la desafección va a ser el menos relevante y que se va a incidir en los otros cuatro, especialmente en el segundo.Y recordemos que incluso en aspectos que ha desarrollado mucho la Unión, como la Union bancaria, se ha quedado en el tintero los aspectos vinculados a los consumidores.

Tendremos, por tanto, que ir esperando estos documentos para ver cómo evoluciona el planteamiento de la Comisión. Lo que parece claro es que algún cambio de relevancia se deberá producir.