EN RECUERDO A SALVADOR ALLENDE

EN RECUERDO A SALVADOR ALLENDE

Hoy 11 de Septiembre se cumple el 44º aniversario del golpe militar de Augusto Pinochet contra la Presidencia democrática de Salvador Allende. Un golpe de consecuencias funestas para toda América Latina y en el que no se puede olvidar la mano que meció la cuna. Un golpe de Estado en el que el número de víctimas supera las 40.000 personas, de ellas 3.065 están muertas o desaparecidas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990.

Recordemos hoy uno de los mejores discursos de Allende, el que pronunció el 2 de diciembre de 1972 en el Auditorio del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, Jalisco (México). Un discurso en el que habla de problemas de hoy de ayer y de siempre. Y recordemos también, que acaso un día, acaso lo esté haciendo ya mismo,  la misma mano vuelva a mecer la cuna.

 

Conviene recordar que Chile ha sabido que al dictador no se le entierra ni con honores ni sin ellos. El quería un mausoleo que se le ha negado. El lo quería incluso mayor que el de Allende, que se le ha negado. El Gobierno constitucional le entregó las cenizas a su familia que las escondió. Hasta ellos saben las consecuencias de lo ocurrido entre 1973 y 1990.

Cataluña o el limite del derecho

Cataluña o el limite del derecho

CATALUÑA O EL LÍMITE DEL DERECHO

España está destinada a un choque institucional en el próximo mes, cuyos efectos traspasarán el referéndum de Cataluña del 1 de octubre, su celebración y su resultado.

Pese a la opinión negativa del Consejo de Garantías Estatutarias, se ha admitido a trámite  la proposición de “Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república” que han presentado las CUP y Junts pel Si que pretende resolver el tránsito a la independencia una vez celebrado el referéndum y obtenido un respaldo suficiente por parte de la ciudadanía catalana. El debate y votación se celebrará hoy 7 de septiembre de 2017. Se ha tramitado y aprobado la LEY 19/2017, de 6 de septiembre, del referèndum de autodeterminación. Con posterioridad al debate, se firmó la convocatoria del referéndum que se realizará en el increíblemente plazo breve de menos de un mes, para lo cual se han dictado unas normas complementarias.

Por su parte, desde la Moncloa la respuesta ido, como suele ser habitual, por el anuncio de los correspondientes recursos ante el Tribunal Constitucional y denuncias ante la Fiscalía ya interpuestas contra los firmantes de la convocatoria del referéndum -el Gobierno catalán en pleno- y la Mesa del Parlamento por su tramitación. Las idas y venidas veraniegas sobre la aplicación del artículo 155 dentro del Partido Popular nos depararán material suficiente en ese mes.

El problema que hay es que, de entrada, el Gobierno de Rajoy ha planteado hasta el día de hoy la reivindicación del referéndum catalán como una cuestión jurídica, como si se tratara de un recurso contra la calificación de un Registrador de la Propiedad. Más aún, durante la tramitación del Estatuto de Autonomía se ausentó en el Parlamento catalán y su respuesta consistió en la interposición del recurso de inconstitucionalidad que concluyó con la sentencia que ha generado tantos problemas. Desde 2012 su única respuesta ha sido jurídica, con recursos sucesivos que, pese a haberlos ganado, no han hecho sino incrementar el problema político.

La cuestión catalana no es un problema jurídico

En su momento, Rubio Llorente reconocía tanto la dificultad de hacer un referéndum como la conveniencia de alterar el ordenamiento jurídico para que pudiera ser posible. El artículo que publicó en EL PAIS en 2012 (cuando todo estaba empezando y el Estado tenía unas cartas mucho mejores que las actuales) lo describía con precisión: “La Generalidad de Cataluña no puede convocar un referéndum, pero nada le impide pedirlo e incluso colaborar en su convocatoria. De acuerdo con la Constitución, esta ha de ser hecha por el Rey, a propuesta del presidente del Gobierno, previa autorización de las Cortes, que en el presente caso ha de ir enmarcada en un conjunto de normas que den respuesta a las muchas cuestiones que no la tienen en la Ley Orgánica sobre modalidades del referéndum, que no contempla una modalidad de esta naturaleza. Hay que precisar, entre otras cosas, cuál es la mayoría indispensable para considerar aprobada la propuesta, quiénes pueden votar, cuál será la circunscripción (única o provincial) en que se hará el escrutinio, cuál el contenido de la pregunta que se formula y cuál el procedimiento a seguir en caso de que sea aprobada”. Y hay que saber qué mayoría hace falta y si es sobre censo o votantes o aspectos que ahora son relevantes como el plazo entre la convocatoria y la consulta y los mecanismos de participación y debate. Dependiendo del resultado, habría que determinar ciertas cuestiones de forma consensuada y aplicando el sentido común para no caer en las leyes de la estupidez humana de las que nos habló Miguel Presno hace algunos meses.

El derecho y los límites que marcan a los particulares y a los poderes públicos no pueden obviar la función central que tiene de cauce para la resolución de conflictos, como el que ahora tenemos en aquella Comunidad autónoma. Cuando el derecho no encuentra solución para solucionar un problema estructural, como es el catalán, es que nos encontramos ante los límites del derecho, ante su propia incapacidad para la resolución de una controversia. Y ahí o hacemos algo (cambiar el derecho, lo que en nuestro caso será cambiar la Constitución) o el conflicto se habrá enquistado, política y socialmente, que es lo que está ocurriendo ahora. Por ello, lo planteado en su momento por Rubio, el cambio del ordenamiento jurídico para encontrar una solución política, es lo más razonable. Dicho de otro modo, un cambio constitucional.

Porque ¿ofrece alguna solución el ordenamiento jurídico que resuelva la cuestión política que seguirá estando ahí? Aplicar el artículo 155 de la Constitución y suspender la Comunidad autónoma catalana será la noticia más desastrosa para el propio Estado, que garantizará una mayoría absoluta y con una participación mayor el día que se vuelva a reconstituir.

¿Aplicar tipos penales por mantener una posición política de carácter independentista? En mi opinión, una solución muy defectuosa sería crear mártires políticos en los dirigentes a los que se condene penalmente. O, en el mismo sentido, declarar el estado de excepción en Cataluña no parece que sirva para eliminar el deseo de votar sobre la independencia.

La continuación del proceso y una hipotética mayoría de sí a la independencia en el referéndum tampoco resultará muy relevante salvo que sea contundente y haya una altísima participación. Podría ocurrir que la proclamación unilateral de la República Catalana no tenga reconocimiento internacional y que las instituciones de España siguieran funcionando tal cual -o al menos aparentando- el día 2. Las declaraciones de Antonio Tajani, Presidente del Parlamento europeo, van en esta dirección: “Cualquier acción contra la constitución de un Estado es una acción contra el marco legal de la Unión Europea”

El recordatorio de que hay que hacer política no es baladí. Y hacer política no consiste en las declaraciones altisonantes que de forma reiterada vemos en los medios de comunicación.

El recordatorio de que es el Gobierno central el que tiene más obligaciones para solucionar el problema no es gratuito teniendo en cuenta que ciertas competencias constitucionales las tiene él y sólo él. La política tiene que servir para gestionar un marco de convivencia que resulte satisfactorio y que hoy ha padecido mucho. La política, la que debería haberse hecho desde hace años en la Moncloa, tiene que servir, entre otras cosas, para conseguir que parte de los catalanes que se han separado de España puedan volver a ella. Pero, sobre todo, la Política tiene que servirnos para solucionar un problema que está condicionando políticamente la vida en España en los últimos diez años y que amenaza muy seriamente con enturbiar la convivencia social.

 

Una versión inicial de este artículo ha sido publicado previamente en el Huffington Post

 

Cataluña o el limite del derecho

 

Bull Mountain, de Panowich

Bull Mountain, de Panowich

Bull Mountain
Autor: Brian Panowich
Traducido por: Rubén Martín Giráldez
Sello: Siruela
Colección: Nuevos Tiempos 379
ISBN: 978-84-17041-33-5
Edición: 1ª, 2017 (año de la publicación en inglés 2015)
Encuadernación: Rústica con solapas (Disponible en EPUB, Kindle)
Páginas: 280
Dimensiones: 145 x 215 mm
Tema: Novela policiaca y thriller
Idioma de publicación: Español
Idioma de traducción: Inglés

Una novela impactante y que envuelve al lector desde el inicio. El desenlace del primer capítulo es una muestra de lo que va a encontrar el lector a lo largo de las cerca de 300 páginas que tiene el libro: uno de los protagonistas ordena a su hijo de 9 años cavar una tumba para su tío al que acaba de asesinar porque quería vender sus tierras a gente de fuera.  A partir de ahí, te encuentras envuelto.

Resumidamente, Bull Mountain es la historia de un clan familiar y de tráfico de sustancias prohibidas que tiene su lugar de operaciones en el norte del Estado de Georgia, en una carretera que le garantiza un fácil acceso a Florida y la seguridad de un territorio inhóspito, difícil de controlar por la DEA y que, además, ha sido trabajado para que resulte aún más complicado.

La evolución de la familia desde los años 40 del siglo pasado, los errores que va cometiendo a lo largo de su trayectoria van tomando forma en una historia en la que hay continuos cambios de época para explicar. Es la historia del clan Burroughs que se ha dedicado sucesivamente al tráfico de whisky, marihuana y metanfetaminas.  Salvo uno, Clayton, que ejerce de Sheriff con la necesidad de demostrar que realmente ejerce tal función y no es el hombre de paja de su padre y hermanos.

En esas condiciones aparece un peculiar agente federal, Simon Holly; que es el que directa e indirectamente condiciona toda la historia. El ofrecimiento de un acuerdo para que la familia de Clayton deje el tráfico de estupefacientes abre la caja de los truenos. Tanto en la propia familia directa de Clayton (¡que gran personaje es Kate!) como en la estructura familiar. Unas relaciones rotas que se han de reabrir con un resultado inesperado.

Es una novela intensa, sórdida, con atmósferas agobiantes bien recreadas por el autor; que parece moverse por comodidad en los tétricos paisajes que describe. Un libro de personajes sin escrúpulos personales de ningún tipo,ya sean estos de carácter familiar o de relación personal. Un libro que retrata a gente buena ubicados en el sitio inadecuado. Una novela que ha revitalizado el llamado country noir, este género policiaco que aunque se remonta lejos en el tiempo dio carta de naturaleza Daniel Woodrell.

En ocasiones, la literatura depara sorpresas. Que esta sea la primera novela de un antiguo bombero, Brian Panowich, es una de ellas. Y que haya salido tan redonda aún más, reflejando una madurez literaria impropia de los primeros libros, ya que en la literatura, como en el atletismo, hace falta mucho entrenamiento. Y para nosotros que la Editorial Siruela se haya atrevido a publicar este libro es digno de mención positiva para ellos. El autor ha recuperado el modelo de serial para la literatura en la obra Fire on Mountain que se puede leer gratuitamente y que es una especie de epílogo de Bull Montain.

Para los que se atrevan a leerlo en inglés

 

 

 

Bull Mountain

Globalización e independencia (2017)

Globalización e independencia (2017)

Globalización e independencia. La era de la globalización ha sido propicia al nacimiento de nuevos Estados. Por razones diversas, desde finales de los años 80 hemos visto crearse tantos nuevos países como en la época de la descolonización de los años 60. Faltan algunos para materializarlo (como Palestina o el Sáhara Occidental o el Kurdistán), otros q ha perdido la ocasión de momento (Quebec o Escocia) y otros quieren llegar a ella en un futuro próximo (como Cataluña, California o Texas o Nueva Caledonia). California llegó a presentar su solicitud de referéndum en la Oficina del Attorney General.

Una tendencia de afirmación de lo local como espacio de seguridad personal y de prestación de servicios que contrasta con la interrelación global, posiblemente por las peculiaridades ideológicas de la globalización. Es una tendencia que contrasta, asimismo, con el hecho objetivo de que el peso del Estado en la ejecución de políticas públicas es cada vez menor. la afirmación de Rocard hace algunos años de que el 80% de la normativa francesa tenía su origen en la Unión Europea es posiblemente la prueba más clara. Algo que los nuevos tratados comerciales van a incrementar exponencialmente.

En un sentido inverso, encontramos el caso especial de Puerto Rico que ha votado adherirse a los Estados Unidos, en unas condiciones peculiares que hacen que su votación carezca de valor jurídico y político.

Cada uno de ellos tiene sus motivos y no es cuestión de que yo entre en ellos. Pero, en general, es un momento de auge nacionalista, posiblemente como respuesta a esa globalización que tantos interrogantes y temores provoca.

El contexto de la globalización abre, sin embargo, interrogantes nuevos sobre la supervivencia de los nuevos países; que no se moverá de la misma forma que en los años sesenta. Supervivencia económica que no quita ni pone nada al sentimiento nacional pero que hay que analizar y de hecho ya ha aparecido alguno sobre el efecto en las regiones emergentes de Europa.

El interrogante encuentra su respuesta en la capacidad que tenga de ser actor global; que sea capaz de participar en la competencia de Administraciones Públicas a que hice referencia en otra ocasión. Lo cual pasa por tres elementos,  en mi opinión:

1. Salvo que sea una gran potencia, lo que podría ocurrir en el caso de California, su capacidad de integrarse en un sistema regional de integración económica, del tipo de la Unión Europea. Es lo que permite que las empresas ya radicadas no deslocalicen ni su sede social ni sus actividades (al mantener la libre circulación de bienes, servicios y capitales) y que otras foráneas puedan iniciar sus actividades. Téngase en cuenta que, además, en un momento inicial podría suponer su salida de estos sistemas, con los problemas que se acarrearían.

La importancia que tiene la integración económica es la que está haciendo, por ejemplo, nacer un movimiento independentista frente al Reino Unido en Australia, cuya finalidad es redefinir su relación económica con la Unión Europea, que se verá damnificada como consecuencia del Brexit.

2. Que dispongan de una moneda fiable -que en el caso europeo no podrá ser el euro, salvo acuerdo con la Unión Europea- en el contexto internacional, fiabilidad que dependerá de su fortaleza económica sin el respaldo del Estado del que proceden. Lo que no siempre es fácil, teniendo en cuenta de que no empiezan con las cuentas a cero, dado que heredarán parte de sus deudas. Y que, al mismo tiempo, la salida del sistema regional -caso de que sea así, como parece que ocurrirá en las secesiones en la Unión Europea- les hará perder fortaleza económica. Esta suficiencia económica será lo que permita mantener los servicios públicos, para lo que necesitarán recurrir a la deuda pública. ¿Podrán pagarla?

3. Que sean capaces de crear un sistema institucional, jurídico y judicial fiable, en particular sin problemas de corrupción. Lo cual dependerá de la trayectoria previa de los participantes en el proceso secesionista.

Todo lo anterior tiene un presupuesto: que el proceso sea creíble por la receptividad internacional, lo que afecta esencialmente a las propias condiciones en las que se celebra el referéndum, al número de votantes que tienen que participar sobre el censo y el número de votos positivos, que no pueden ser uno más que los negativos (tal como se decidió por el Tribunal Constitucional canadiense en la sentencia sobre Quebec).

Nada puede ser mas ridículo que proclamar la independencia y que no pase nada, que las instituciones del viejo Estado sigan funcionando y no haya reconocimiento internacional.

De nada de lo anterior oigo hablar en Cataluña. Ni tampoco de como pretende el nacionalismo español seducir a los catalanes para que su voto no sea a favor de la independencia. Lo cual complica la decisión catalana. Espero que sustituyan el discurso actual por otro mas cercano a la realidad para que el voto se efectúe con conocimiento de sus consecuencias. Aunque el realizado desde la pasión sea igualmente válido.

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