El último número de la revista National Geographic debería ser de lectura  obligatoria para todos. Está dedicada al plástico y sus efectos. Muchos muy positivos. Otros, totalmente lo opuesto: un auténtico desastre. El Great Pacific Garbage Patch, ” el gran continente de plástico del Océano Pacifico” es la plasmación más gráfico de lo que está pasando.

Bolsas, bastoncillos para los oídos, botellas, bolígrafos, envases de comida preparada, cables, redes, cepillos de dientes, tapones… componen un cuadro de consecuencias devastadoras, por el volumen de deshechos y por permanencia en la tierra. Un desastre si se observan los mares de plástico que van por los mares y que matan a diario miles de especies. Y que seguirá matándonos si continúa el incremento exponencial de la producción y consumo de plástico.

consumo de plastico

 

Un desastre que requiere una acción decidida de todos. Pero especialmente de los poderes públicos. Acción de fomento y acción limitativa para cambiar una tendencia que lleva a que el 90% del plástico no se recicle y que el 85% de la basura marina sea plástico. Sí, el 90%, ha leído bien. Y si quiere un dato complementario, piense en la vida útil de esa bolsa de plástico que ha comprado en el supermercado: ¿media hora?

La utilización del plástico se puede limitar mucho en la vida cotidiana. Pero la realidad es que no somos conscientes de las consecuencias de coger una pajita para beber el café en esa cadena de origen estadounidense. Ni siquiera de lo que supone que vayamos por la calle con ese café. Ni con la botella de agua. ¿Alguien informa? ¿Alguien explica? ¿Sabemos, además, las diferencias que hay entre los plásticos a la hora de su reciclado?

Las políticas para la reducción en el uso del plástico han brillado por su ausencia en nuestro país durante el mandato del Gobierno censurado. Se siguen viendo papeleras que no permiten separar las basuras, incluso en Administraciones educativas. Se ven servicios de limpieza de edificios públicos con un único contenedor donde se acumula todo. Me cuesta trabajo pensar que a nadie se le ocurriera poner la separación de residuos como cláusula del contrato. Se está de espaldas a políticas que han conseguido reducciones considerables.

La gran aportación española, recogida en el Real Decreto 293/2018, de 18 de mayo, sobre reducción del consumo de bolsas de plástico y por el que se crea el Registro de Productores, es un brindis al sol. Cobrar por las bolsas de plástico sólo sirve para incrementar los beneficios de distribuidores que no ponen ningún empeño en que se reduzcan sino en su incremento. Los supermercados sigue abusando del plástico para la conservación de los productos. Lo razonable hubiera sido un impuesto finalista para objetivos ambientales

Para mí, la más relevante es la educativa. La educación no consiste en la adquisición de conocimientos sobre diversos aspectos de la ciencia. La educación para la ciudadania (sí, justo, esa que alguien quitó en los últimos años) sirve para que tengamos conciencia de nuestra pertenencia a un único mundo en el que todos hemos de actuar conjuntamente y en el que nuestros actos tienen efectos. Pero no es sólo en las escuelas, institutos y universidades. Afecta a todos, los adultos también.

La acción europea contra el plástico ha evolucionado rápidamente. Frente a los intentos de sancionar a Francia cuando prohibió los vasos y demás menaje de comida de plástico, se apresta a aprobar la una Propuesta de Directiva sobre la reducción del impacto ambiental de determinados productos de plástico. La filosofía de la norma se refleja en este texto del vicepresidente Jyrki Katainen, responsable de Fomento del Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad “El plástico puede ser un material fantástico, pero tenemos que utilizarlo de una manera más responsable. Los plásticos de un solo uso no son una opción inteligente desde los puntos de vista económico y ambiental, y las propuestas que se presentan hoy ayudarán a las empresas y a los consumidores a evolucionar hacia alternativas sostenibles. Europa tiene así la oportunidad de asumir el liderazgo, creando productos para los que va a haber una demanda mundial en las próximas décadas y obteniendo un valor económico mayor por nuestros valiosos y limitados recursos. Nuestro objetivo de recogida de botellas de plástico también contribuirá a generar los volúmenes que necesita una próspera industria de reciclado de plásticos (…) “Con nuestra estrategia sobre los plásticos, estamos sentando las bases de una nueva economía del plástico, circular, al tiempo que orientamos la inversión en la misma dirección. Esto nos ayudará a reducir los residuos plásticos en tierra, mar y aire y ofrecerá nuevas oportunidades para la innovación, la competitividad y el empleo. Se trata de una gran oportunidad para que la industria europea desarrolle su papel de líder mundial en nuevas tecnologías y materiales. Los consumidores tienen la capacidad de tomar decisiones conscientes que protejan el medio ambiente. Es una situación de la que realmente todos podemos obtener beneficios”“. Mucha economía. Demasiada, para este problema.

No obstante, si es el medio encontrado, bienvenido sea. Y si es más temprano que tarde, aún mejor. Pensemos la cantidad de plástico sin reciclar que va a terminar en el medio ambiente en el próximo año. Y piense usted en qué puede hacer al respecto. Y pensemos cómo podemos convencer a China y Estados Unidos de la importancia de este lucha global.plastico