La digitalización del sector financiero: de Fintech a Regtech.

A primeros de abril el Banco Santander anunciaba que invertiría 20.000 millones de euros en digitalización en los próximos cuatro años, a razón de 5000 millones por año. Sin duda las cifras hablan por sí solas y ponen de manifiesto que la digitalización constituye todavía uno de los grandes desafíos a los que debe hacer frente el sistema financiero.

Hablar de innovación y digitalización, es decir, de FinTech, no es algo nuevo y todos, más o menos, nos hemos ido familiarizando con esta terminología hoy de moda. FinTechno es otra cosa que el desarrollo tecnológico aplicado a soluciones financieras.

El desarrollo Fintech se ha producido en varias etapas pero en general podemos decir que la digitalización se ha centrado principalmente en los servicios de pago y en la mejora del acceso del cliente a los servicios financieros.

Hoy, sin  embargo, deben afrontarse nuevos retos.

Pero si Fintech es un término que nos resulta, cuando menos, familiar ¿qué es Regtech?

Además de la revolución tecnológica y la innovación a la que estamos asistiendo hay otro factor que en los últimos años está impulsando un cambio profundo en el ámbito financiero. La crisis ha llevado a modificar la práctica totalidad de la normativa del sector. Ambos elementos, innovación y cambios normativos, se encuentran intrínsecamente unidos y están modificando los mercados financieros, los servicios y las instituciones de una manera que hasta ahora no podríamos habernos ni imaginado.

Tras la crisis de 2008, el sector financiero se ha enfrentado a una burbuja regulatoria sin precedentes, cuyo principal objetivo no es otro que aumentar la estabilidad financiera, la seguridad de los mercados y la protección de los clientes (se estima que unos 20.000 nuevos requerimientos normativos se aprueban al año y en 2020 contaremos con más de 300 millones de páginas de normativa). La respuesta al cumplimiento regulatorio es RegTech. Es decir,

RegTech es el uso de la tecnología, en particular la tecnología de la información, aplicada en el contexto del cumplimiento y la supervisión regulatoria al mismo tiempo que facilita la presentación de informes.

 

¿Para qué sirve RegTech?

La tecnología permite mejorar el cumplimiento de la normativa derivada de la crisis financiera y reducir sus costes de implementación, racionalizando sus procesos, incluyendo los requisitos contra el blanqueo de capitales.

Ejemplos de áreas propicias para el desarrollo de RegTech incluyen

(1) la aplicación de enfoques big data,

(2) fortalecimiento de la ciberseguridad, y

(3) facilitación de la política macroprudencial.

Pero Regtech no interesa y afecta sólo a los participantes en la industria sino que la digitalización de los procesos permite también a los reguladores hacer frente con mayor eficacia a las diferentes exigencias normativas y a los volúmenes cada vez mayores de datos comunicados por las instituciones financieras al mismo tiempo que genera confianza y seguridad en los entornos digitales en que nos movemos.

El uso de RegTech permite diseñar sistemas de cumplimiento normativo preventivos (sandboxes regulatorios) al mismo tiempo que favorece que los reguladores dispongan de información granular y precisa casi en tiempo real lo que  facilita, entre otros, el control de riesgo sistémico o la protección de consumidores frente a eventuales abusos (préstamos abusivos); mejora de los procesos de supervisión (modelos predictivos para resolver conductas en el mercado sancionables o abuso de mercado); mejora la interacción entre empresa y regulador tanto en la comunicación del regulador con la empresa como en “reporting”(de empresa a regulador).

Este llamado “RegTech 3.0”implica un enfoque regulador centrado tanto en los datos como en los mercados que supervisa y el cumplimiento de las normas de forma diferente a como se hace actualmente; estamos ante el inicio de una nueva etapa, la del desarrollo futuro de RegTech,un marco regulatorio para la era digital.RegTech ofrece potencialmente más de lo que conocemos hasta ahora: el Deep learningy los filtros de inteligencia artificial pueden proporcionar un monitoreo continuo, tiempo real.

Y es que el verdadero potencial de Regtech radica en un enfoque diferente en el que eje vertebrador es el conocimiento de datos, el diseño de procesos eficientes y efectivos para la recopilación, formateo, gestión y análisis de los datos reportados. Por ello, RegTech debe ser visto como un fenómeno separado de FinTechy no como una subcategoría. Más aún, a diferencia de éste último que tiene un enfoque intrínsecamente financiero, RegTechtiene el potencial de ser aplicado a cualquier procedimiento o contexto regulatorio: desde el cumplimiento de la normativa ambiental por parte de una sociedad a la localización/ubicación en tiempo real de aviones, es decir, sirve tanto para mejorar la regulación como la industria a la que aplica en sí misma.

Pero no todo son ventajas. Regtech también plantea peligros, entre otros: el incremento de la opacidad derivada del uso de la Inteligencia Artificial; más concretamente, el uso de datos prohibidos por Ley. Desde esta perspectiva, la normativa de Protección de Datos establece el derecho a recibir una explicación acerca de cómo a través de la Inteligencia Artificial se ha llegado a una determinada solución. Al mismo tiempo, dicha normativa ha reforzado la necesidad de recabar el consentimiento. Los ciberataques y los hackersconstituyen otros peligros que tampoco pueden obviarse.

 

 

 

 

 

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